Comprobación práctica
Tres preguntas para la reunión de esta semana
Reúne a la persona responsable de operación, tecnología y finanzas. Busca una respuesta comprobable, no una impresión general.
- ¿Qué actividad dejaría de atender clientes o de facturar si no estuviera disponible mañana?
- ¿Qué sistema, cuenta administrativa, proveedor, dato o persona necesita esa actividad para funcionar?
- ¿Cuál fue la última prueba que demostró que ese proceso puede recuperarse y cuánto tardó?
Empieza por la operación, no por la herramienta
Ventas, atención a clientes, facturación, logística y comunicación interna no tienen la misma tolerancia a una interrupción. En vez de empezar por el inventario de herramientas, anota para cada proceso qué deja de ocurrir, quién lo valida y cuántas horas o días puede esperar. Esta conversación ayuda a decidir qué se revisa primero y evita que una plataforma secundaria reciba prioridad sobre una función que sostiene ingresos, servicio o cumplimiento.
Traza las dependencias que suelen pasar desapercibidas
Un proceso crítico puede depender de una cuenta administrativa, una conexión remota, un proveedor de nube, una integración, una licencia, una hoja de cálculo compartida o una persona que conoce un paso manual. Para cada dependencia, registra dueño, alternativa disponible y la evidencia que confirma que sigue accesible. El resultado no tiene que ser un diagrama perfecto: una lista breve y revisada por quienes operan el proceso revela puntos únicos de falla antes de que estén bajo presión.
Convierte el hallazgo en una decisión
El resultado útil no es una lista extensa de problemas. Convierte cada hallazgo en una decisión: qué riesgo atender, qué proceso protege, quién será responsable, qué acción se espera y qué evidencia confirmará la mejora. Por ejemplo, no basta con anotar que existe un respaldo: la evidencia puede ser el registro de una restauración de una aplicación prioritaria realizada dentro del tiempo acordado. Así el avance puede revisarse sin depender de interpretaciones.